Cuando tenía 14 me mandaron llevar un corsé Milwaukee o como yo siempre he dicho «objeto de tortura medieval», fue un palo enorme para mi autoestima, lo intentaba esconder con ropa ancha y pañuelos al cuello, igualmente no me evitó la operación con 16 años y 72 grados de curvatura.
Pero para mi sorpresa, fue un chute de confianza en mi misma y aprendizaje, y puedo decir que es de las mejores cosas que me han pasado nunca, por todo lo que ha significado, después de la operación, me dijeron que existían métodos para disimular la cicatriz o incluso tatuarme la espalda, pero, ¿disimular el que?Si ya es mi tatuaje favorito