Este relato va dedicado a los niños y adolescentes, a los que les han diagnósticado escoliosis recientemente.
Desde los 10 años, que fue cuando me diagnosticaron escoliosis, he pasado por tantas cosas, que podría escribir un libro: escayolas, corsés, camas de tracción, rehabilitación… y una operación.
Pero después de la operación, he podido realizar un montón de cosas: esquí, he montado a caballo, he subido montañas, un camino de Santiago… Tengo 3 hijos, y sigo disfrutando todo lo que puedo.
Aunque la escoliosis nos acompañará toda la vida, hay que aprender a vivir con ella.
No dejéis que la escoliosis frene vuestra vida, pero tendrés que cuidaros, hacer deporte y, contar la ayuda de los mejores profesionales, el equipo de ADECYL.