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Las escoliosis idiopáticas.

Constituyen el 80% de todas las escoliosis atendidas siendo su incidencia entre la población infantil aproximadamente de un 2%.

Las escoliosis idiopáticas han sido clasificadas con respecto a la edad en que aparecen en dos grandes grupos:

Son aquellas que aparecen antes de los 5 años de edad, "inicio precoz" (infantiles).

Las escoliosis de "inicio precoz" pueden asociarse a insuficiencias respiratorias graves. El tejido pulmonar finaliza su desarrollo a los 8 años de edad; la deformidad torácica asociada a las escoliosis severas infantiles interferirá el crecimiento pulmonar, impidiendo su normal desarrollo, conduciendo a una disminución de la capacidad pulmonar ya antes de la pubertad.

Son aquellas que aparecen después de los 5 años de edad, "inicio tardío" (juveniles y del adolescente).

Las escoliosis de "inicio tardío" alrededor de la pubertad, nunca provocarán disminución de la capacidad respiratoria excepto en aquellos casos graves con curvas superiores a los 80º.

Evolución de las curvas. Las curvas infantiles de "inicio precoz", suelen corregirse espontáneamente en la gran mayoría de casos, son las denominadas "escoliosis infantiles resolutivas", sin embargo un grupo minoritario de estas escoliosis pueden progresar durante el crecimiento llegando a provocar curvas severas antes de los 3 años de edad. Las curvas de inicio tardío suelen aparecer hacia los 10 años de edad, justo al inicio de la pubertad coincidiendo con la fase de crecimiento acelerada. Su evolución en variable pero en general siguen un curso benigno (solo una de cada cuatro escoliosis progresará significativamente) se considera una curva progresiva aquella que empeora radiográficamente 5º en 6 meses o 10º en un año. Podemos afirmar que cuanto más precozmente se inicia una escoliosis y cuanto mayor es su graduación peor pronóstico tendrá.

Evolución de las curvas.

Las curvas infantiles de "inicio precoz", suelen corregirse espontáneamente en la gran mayoría de casos, son las denominadas "escoliosis infantiles resolutivas", sin embargo un grupo minoritario de estas escoliosis pueden progresar durante el crecimiento llegando a provocar curvas severas antes de los 3 años de edad.

Las curvas de inicio tardío suelen aparecer hacia los 10 años de edad, justo al inicio de la pubertad coincidiendo con la fase de crecimiento acelerada. Su evolución en variable pero en general siguen un curso benigno (solo una de cada cuatro escoliosis progresará significativamente) se considera una curva progresiva aquella que empeora radiográficamente 5º en 6 meses o 10º en un año.

Podemos afirmar que cuanto más precozmente se inicia una escoliosis y cuanto mayor es su graduación peor pronóstico tendrá.

Las escoliosis paralíticas o neuromusculares

Asociadas a enfermedades neuromusculares, pueden aparecer precozmente en la infancia, suelen progresar durante el crecimiento e incluso cuando este ya ha finalizado al progresar la enfermedad que las ha originado. No responden al tratamiento ortopédico con corsés.

Las curvas progresivas deben ser tratadas quirúrgicamente y aunque en principio la técnica quirúrgica es similar a la empleada en las curva idiopáticas, con frecuencia implica fusiones vertebrales extensas que abarcan toda la columna vertebral incluyendo la pelvis, especialmente en pacientes no deambulantes.

radiografías de escoliosis neuromusculares

Paciente afecto de escoliosis paralítica secundaria a parálisis cerebral infantil. La curva ha sido corregida en el frente y en el perfil mediante ganchos proximales y cables sublaminares; la pelvis se ha fijado mediante la técnica de Galveston (barras ancladas en la pelvis).

radiografías de escoliosis neuromusculares

Paciente afecto de distrofia muscular progresiva tipo Duchenne. La curva ha sido corregida mediante tornillos pediculares; la pelvis ha sido fijada mediante un tornillo iliaco. Estos pacientes deben ser intervenidos quirúrgicamente precozmente, cuando las curvas superan los 30º grados.

Las escoliosis congénitas

Forman el grupo más minoritario dentro de las deformidades que afectan al raquis en crecimiento. Su repercusión en el paciente puede variar en los casos benignos desde un puro hallazgo radiográfico sin traducción clínica, a grandes deformidades con implicaciones severas no solo respiratorias sino incluso neurológicas.

      Las escoliosis congénitas han sido clasificadas:

  • Defectos de segmentación: barras congénitas.
  • Defectos de formación: hemivértebras.
  • Mixtas: cuando combinan ambos defectos de formación y segmentación siendo inclasificables desde el punto de vista radiográfico.

El grado y la severidad de la deformidad dependerán de la capacidad de la malformación para provocar un crecimiento asimétrico. Las malformaciones congénitas, no responden al tratamiento ortopédico y en caso de progresar deben ser tratadas quirúrgicamente. La técnica quirúrgica es similar a la de las escoliosis idiopáticas con la salvedad de que la corrección obtenida dependerá de la rigidez de las mismas y que en caso de malformaciones medulares el riesgo neurológico puede ser mayor.

Las escoliosis sindrómicas

Forman el grupo más minoritario dentro de las deformidades que afectan al raquis en crecimiento. Su repercusión en el paciente puede variar en los casos benignos desde un puro hallazgo radiográfico sin traducción clínica, a grandes deformidades con implicaciones severas no solo respiratorias sino incluso neurológicas.

Las escoliosis congénitas han sido clasificadas:

  • Defectos de segmentación: barras congénitas.
  • Defectos de formación: hemivértebras.
  • Mixtas: cuando combinan ambos defectos de formación y segmentación siendo inclasificables desde el punto de vista radiográfico.

El grado y la severidad de la deformidad dependerán de la capacidad de la malformación para provocar un crecimiento asimétrico. Las malformaciones congénitas, no responden al tratamiento ortopédico y en caso de progresar deben ser tratadas quirúrgicamente. La técnica quirúrgica es similar a la de las escoliosis idiopáticas con la salvedad de que la corrección obtenida dependerá de la rigidez de las mismas y que en caso de malformaciones medulares el riesgo neurológico puede ser mayor.